En redes sociales se viralizó la campaña lanzada por Naciones Unidas para promover el derecho humano al agua.


“El acceso al agua potable es un derecho humano básico, esencial para tener una vida saludable. Los #ObjetivosMundiales tienen como meta proveer agua segura para todos”, escribieron en su twitter.

En varias imágenes colocaban mensajes destacando la importancia del acceso al agua: “su escasez afecta a más del 40% de la población mundial”, se lee en sus afiches.

Objetivo 6 del milenio de Naciones Unidas: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos

En un comunicado destacó que el agua debe ser libre de impurezas y accesible para todos es parte esencial del mundo en que queremos vivir. “Hay suficiente agua dulce en el planeta para lograr este sueño”.

Sin embargo, destacó, actualmente el reparto del agua no es el adecuado y para el año 2050 se espera que al menos un 25% de la población mundial viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce.

La sequía afecta a algunos de los países más pobres del mundo, recrudece el hambre y la desnutrición.

Esa escasez de recursos hídricos, junto con la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado repercuten en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la oportunidad de educación para las familias pobres en todo el mundo.

“Más de 2000 millones de personas viven en países con demasiado estrés por déficit hídrico. Este estrés se produce cuando la proporción de agua dulce utilizada respecto al total de recursos de agua dulce supera el 25%. África Septentrional y Asia Occidental experimentan niveles de estrés por déficit hídrico superiores al 60%, lo que indica grandes probabilidades de escasez de agua en el futuro”, dice el comunicado.

En 2012, el 65% de los 130 países que respondieron a una encuesta sobre la gestión integrada de los recursos hídricos informaron de que habían establecido planes de gestión a nivel nacional.

El Salvador ha entrado en un estrés hídrico y las autoridades de la Asamblea Legislativa han desechado la ley general de aguas presentada por técnicos de la Universidad José Simeón Cañas y por la iglesia católica, y decidieron estudiar una ley “integral”, presentada por la empresa privada. Con esta última se abren los portillos a la privatización del agua.