El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Julio Olivo, recordó este día que la Sala de lo Constitucional se ha entrometido en el proceso electoral a través de amparos, resoluciones, persecución e inconstitucionalidades.

Presidente del TSE, Julio Olivo.Presidente del TSE, Julio Olivo.


En la convocatoria a las elecciones de 2018, realizada este miércoles en el Teatro Presidente, el Presidente Julio Olivo aseguró que desde que llegó la nueva administración al Tribunal Supremo Electoral (TSE), en el año 2014, la Sala de lo Constitucional, ha tenido una florida producción de sentencias: “totalizando un número de 11 resoluciones en caliente, que afectaron directamente el sistema electoral después de haber sido convocadas las elecciones 2015 y ha emitido cerca de una veintena de resoluciones desde la entrada en funciones de este organismo colegiado, entre amparos, perseguimientos -perdón- seguimientos e inconstitucionalidades”, afirmó el funcionario.

Olivo dijo que desde el año 2009, con el nombramiento de una nueva Sala de lo Constitucional, los acuerdos de paz, se han venido modificando producto de sentencias jurisdiccionales, bajo el argumento de la instauración de un “gobierno” de los jueces, “que abandera el neo constitucionalismo y métodos de interpretación que han venido mutando la reforma política y constitucional fruto de los acuerdos de paz”.

La Sala, en menos de tres años, pasó de un sistema electoral de listas completamente cerradas expresadas en el voto por bandera, en el año 2012, y luego pasó, en el año 2015,  hacia listas completamente abiertas: voto cruzado.

“Un nuevo sistema de votación ha sido impuesto por sentencia judicial al margen de un consenso político, de la opinión de la ciudadanía y de la más alta autoridad administrativa y judicial en lo electoral: TSE, para quienes pido respeto, no sólo a la investidura, sino a la institucionalidad y a la historia de sangre, luto y dolor de un pueblo, un pueblo alzado en armas que un buen día logró la Independencia Patria y otro con mejor suerte, la firma de un Acuerdo de Paz”, aseveró.

Dijo que El Salvador forma parte de un reducido grupo con voto fraccionado en el mundo, junto a Ecuador y Honduras.

“¿Será cierto que somos una de las mejores democracias del planeta, por haber afirmado al extremo las opciones múltiples de voto del ciudadano, rompiendo las ideologías y haber inventado el voto fraccionado, que es muy distinto al cruzado o panachage de las teorías electorales?”, cuestionó.

Reveló que el país tiene la papeleta de votación más grande del mundo y nadie, en las instancias internacionales, quiere imitar el modelo de votación salvadoreño, pues es considerado muy  complejo y complicado para el elector.

“La democracia no es un juego de mesa que se realiza desde un escritorio, ya sea que lo ejecute un juez, un científico o un político. La construcción de una sociedad democrática, un verdadero Estado constitucional y democrático de derecho, no se construye únicamente con buenas leyes o buenas sentencias, ni buenas intenciones, sino que es fruto de grandes consensos sociales, grandes acuerdos, que toman en cuenta valores vertebradores de todo sistema, como la justicia social y económica”, comentó.

Invitó a las fuerzas políticas, a la ciudadanía y a los cuatro magistrados, a dialogar y negociar un nuevo gran acuerdo de nación, que involucre a los denominadas stakeholders o grupos de interés, “en donde deben aparecer los representantes de la sociedad civil, política y no sólo 4 ciudadanos que aparecen espontáneamente presentando recursos de amparo o inconstitucionalidades y 4 creativas mentes capaces de dictar en forma de sentencias judiciales los derroteros por donde debe transitar la democracia de nuestro país”.


 

 

 

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