Las medidas neoliberales

“Ninguna teoría económica, ni siquiera el marxismo, contempla la desigualdad de género en sus intentos por teorizar el quehacer económico de las sociedades”.

“Ninguna teoría económica, ni siquiera el marxismo, contempla la desigualdad de género en sus intentos por teorizar el quehacer económico de las sociedades”.

La derecha oligárquica del país no cesa en su empeño de retornar con sus títeres al Ejecutivo y cada día arrecia sus campañas mediáticas contra las buenas obras realizadas por el segundo gobierno del FMLN, utilizando una serie de mecanismos, instituciones y personajes como los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional.

La experiencia de los cuatro gobiernos de Arena nos indica que con las recetas neoliberales aplicadas los resultados fueron negativos sobre los sectores de menores ingresos. El supuesto crecimiento económico nunca significó una mejora en las condiciones de vida de las familias más vulnerables. Los beneficiados fueron los sectores de más altos ingresos.

En los estudios realizados por expertos en materia económica y replicada por instituciones internacionales de prestigio como la CEPAL, el Banco Mundial y el PNUD, se confirman que las políticas neoliberales aplicadas en 20 años por los cuatro gobiernos de Arena, aumentaron la extrema pobreza.

Los datos debidamente comprobados así lo señalan: en 1988, el 10% más pobre de la población urbana de El Salvador recibía el 1.8% del ingreso. En 1991, este mismo porcentaje recibía solamente el 0.98% del ingreso. En ese mismo año, el 10% más rico de la población urbana se quedaba con el 27.48% del ingreso.  En 1991 este porcentaje se elevó al 38.36%.

En términos concretos en 1988, de cada 100 colones de ingreso obtenido en el área urbana, un colón con 80 centavos iba al 10% más pobre. En 1991, bajo a 98 centavos. Mientras tanto, el 10% más rico pasó a recibir de 27.48 colones en 1988 a 38.36 colones en 1991, esto de cada 100 colones de ingreso a nivel urbano.

En 2012, la tasa de pobreza fue del 34,5%, y disminuyó al 28,9% en 2013. En los últimos años la economía salvadoreña ha comenzado a recuperarse a un ritmo lento: registró un crecimiento del 2% en 2011, del 1,6% en 2012 y del 1,9% en 2013. Según datos oficiales crecerá al 2,5% o más en 2015.

La concentración de la riqueza ha sido el común denominador de los miembros de la oligarquía en los diversos rubros económicos, lo han hecho valiéndose de variados recursos, fundamentalmente, administrando los bienes del Estado, por los bajos salarios pagados a los trabajadores, por el dominio del comercio exterior y mucho más.

Por cierto, el poder de compra de los salarios o salarios reales, se mide comparando los salarios recibidos por los trabajadores y las trabajadoras con la variación de los precios o de la inflación. A medida que los precios suben, si los salarios se mantienen iguales o aumentan menos que los precios, los trabajadores compran menos con lo recibido como salario.

Comparando los salarios mínimos aprobados por el gobierno para el área rural entre los años 1988 y 1995, con la evolución de los precios en los mismos años, el poder de compra de los salarios se ha reducido en un 22.8%. Es decir, los trabajadores han perdido cerca de una cuarta parte de la capacidad adquisitiva que tenían en 1988.

En este sentido, las condiciones del empleo se deterioraron al crecer el nivel informal de la actividad económica. Mucha más gente trabaja por su cuenta. El problema de la información es que los trabajadores por su cuenta no recibían las prestaciones legales. Además, el empleo y los ingresos son inestables.

En 1988, el sector formal de la economía generaba el 58.3% del empleo urbano, en 1995 el 52.9%. Mientras tanto, el sector informal pasó de 41.7% al 47.1% para los mismos años. La tendencia de crecimiento es con más mujeres que hombres y más jóvenes y, por supuesto, menos adulta.

Una de las fuentes de generación de empleo en los últimos años es la maquila, donde las condiciones de empleo son precarias. Hay muchos ejemplos donde empresas de este tipo se han ido, dejando a los trabajadores sin empleo, sin pagarles sus sueldos y demás prestaciones sociales señaladas por las leyes del país.

Los gobiernos de Arena nunca pudieron demostrar las “bondades” de las medidas neoliberales, por el contrario aumentó el desempleo, más salvadoreños emigraron hacia los Estados Unidos y otros países en busca de trabajo, se profundizó la desintegración familiar y creció el número de mujeres pobres.

Por cierto, el trabajo doméstico continúa considerándose como cuestión exclusiva de la mujer, aún de la que labora fuera del hogar. El trabajo doméstico, reproductivo y educativo, al no generar dinero, no se contabiliza y no está considerado como una actividad productiva. El modelo neoliberal profundiza esta situación en la sociedad.

De igual manera por el deterioro ecológico, las mujeres campesinas deben ir cada vez más lejos a buscar leña, agua y forraje. Esta inversión de tiempo y energía no se toma en cuenta, pues no genera dinero y por lo tanto no se contabiliza y no está considerado como una actividad productiva.

La derecha oligárquica busca por todos los medios retornar al gobierno para continuar con sus prácticas abusivas y cuentan para ello con su instrumento político llamado Arena y una serie de aliados, como los cuatro magistrados, las cúpulas empresariales y ciertos medios de difusión, pero la madurez del pueblo salvadoreño no permitirá su regreso al Ejecutivo.


 

 

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